James Ensor es un pintor. Un pintor belga de principios de siglo XX, para ser más exacto. Pero no es sólo otro pintor belga, es probablemente el pintor belga más importante de todo el siglo XX. Muchos de los lectores de este artículo lo desconocerán, igual que nosotros hasta 1999, pero ese año se celebró el centenario de su nacimiento y se organizaron muchísimas actividades por toda Bélgica para conmemorarlo. Entre las muchas ciudades que organizaron actos se hallaba Oostende, su ciudad natal y donde había residido la mayor parte de su vida. El Festival Oostende Aan Zee pensó que la atmósfera carnavalesca de los cuadros ensorianos podía ser interpretada perfectamente por Xarxa Teatre, por lo que nos invitaron a visitar Oostende, ciudad en la que nuestra compañía ya había actuado en siete ocasiones con un éxito extraordinario. Era la primera semana de enero. Leandre Escamilla y yo decidimos documentarnos antes de tener la reunión con los gerentes de la Oficina de Turismo de la ciudad, los cuales organizaban el Festival. Por ello nada más llegar  fuimos a ver la casa natal del pintor que fue todo un descubrimiento. Los padres de Ensor tenían una tienda de artículos de carnaval y el actual museo mantiene dicha tienda tal como era. Las máscaras de carnaval de los años 20 del siglo pasado llenan un mostrador inmenso. En el interior de la casa están los muebles, los utensilios del pintor y una gran cantidad de reproducciones de sus pinturas a menudo al lado del objeto real que el pintor había pintado. Leandre y yo nos miramos, nos sonreímos y comentamos: “Aquí hay una gran fuente de inspiración”. El 6 de agosto de ese año presentamos nuestra versión de la obra de Ensor, pero durante el proceso de creación nos habíamos apasionado tanto que eramos conscientes que debíamos profundizar mucho más en su obra artística y crear un espectáculo carnavalesco para ir de gira. El espectáculo realizado era un evento imposible de transportar. De hecho, incluso anunciamos que ibamos a crearlo, pero el tremendo ritmo de actuaciones de nuestra compañía nos impidió dedicarle la atención que requería y fuimos postponiendo el estreno de la versión definitiva durante años.

A principios del año 2006, Rafa Salinas, director de Atrium Viladecans, y Joaquin Guerrero, director del Festival de Teatre de Carrer de Viladecans, nos llamaron y nos preguntaron cuándo ibamos a celebrar los 25 años de actividad initerrumpida en la calle. “En 1983 se fundó Xarxa Teatre, pero las primeras reuniones se realizaron a finales del 82”. “Perfecto. Eso pensábamos”, nos contestaron y a continuación nos ofrecieron homenajear a Xarxa Teatre por su trayectoria artística. Por ello nos pidieron que creáramos un nuevo espectáculo para estrenar en el Festival, que realizáramos una exposición fotográfica de gran formato sobre nuestras obras y que clausuraramos el Festival con la Nit màgica, espectáculo creado por Xarxa en 1985 y que ha dado la vuelta al mundo. Dicha propuesta era tan golosa, que, a pesar del intenso ritmo de trabajo durante este 2006, aceptamos estrenar Les rates mortes. El 7 y 8 de julio presentamos en la Plaça Cubic de Viladecans nuestra versión mediterránea, festiva, coloristra y participativa del concepto carnavalesco de James Ensor.

La obra fue programada aún en el 2006 por el Festival de Teatre i Música Medieval d'Elx y por el Festival Entrecultures de Tortosa.

El Foc del Mar
Nit Màgica
Déus o Bèsties
Veles e Vents
Tombatossals